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Iluminando la Ruta en Honduras

Sarah Stewart *

By Inter-American Foundation on Comment

En algunas zonas rurales de América Latina la falta de electricidad es un estilo de vida. Esto limita las actividades básicas como hacer tareas en la noche, cargar un celular o poseer un refrigerador. En estas zonas, las pequeñas empresas se ven especialmente afectadas, limitadas a trabajar en un horario determinado y con ciertas herramientas, y las ventas pueden estancarse. Mientras tanto, sus competidores en las zonas urbanas avanzan en la producción y ganan clientes. Sin embargo, las pequeñas empresas que son más dinámicas encuentran soluciones a sus problemas.

La Fundación Interamericana (Inter-American Foundation, IAF) apoya a sus donatarios, incluyendo las pequeñas empresas y las organizaciones que las promueven, al facilitarles conexiones para que se orienten y compartan recursos . Por ejemplo, durante una conferencia patrocinada por la IAF que se llevó a cabo recientemente en Honduras, se estableció una relación entre el Grupo Juvenil Dion (GJD) y la Cooperativa Femenina de Producción Agropecuaria Alianza Limitada (COFEPROAL), que culminó varios meses después con una iniciativa transformadora: una iniciativa que podría traer electricidad a las comunidades rurales hondureñas.

GJD y COFEPROAL comparten el deseo de mejorar las condiciones económicas y las oportunidades en las comunidades donde trabajan. GJD, a través de unidades móviles de capacitación, capacita jóvenes en destrezas vocacionales y en pequeñas empresas en zonas periurbanas y rurales del país. GJD selecciona los sitios con base en la demanda y las oportunidades de ampliar el suministro de servicios en esos sectores. Ellos también buscan lugares donde el riesgo de desarrollar pequeñas empresas sea menos propenso a extorsiones (un problema frecuente en Honduras). 

Installation1 Grupo Juvenil Dion, organización donataria de la IAF, capacita  jóvenes en la instalación y mantenimiento de paneles solares. 

En respuesta a la creciente demanda de personal calificado en fuentes alternativas de energía, tales como la energía solar, el GJD ofrece una especialización en instalación y mantenimiento de paneles solares, dentro del programa para electricistas. Los estudiantes aprenden el oficio y participan en actividades prácticas, y cuando puede, el GJD ayuda a que se integren en el ámbito laboral. COFEPROAL es una cooperativa ubicada en Intibucá, conformada por 24 miembros (principalmente mujeres), que producen tejidos en un reducido espacio de trabajo en Lenca, pueblo rural de Togopala, Intibucá. Las mujeres comercializan y venden sus productos en una tienda que está ubicada en La Esperanza, Intibucá, y también tienen una pequeña tienda de alimentos secos en Togopala. La venta de los tejidos complementa los ingresos de sus familias que provienen de la agricultura en pequeña escala. En los últimos años, la cooperativa ha aumentado la cantidad de miembros y mayor visibilidad, ha adquirido nuevos clientes, ha incrementado las ventas y se ha mudado a un espacio de producción de 100 metros cuadrados.

El mes pasado, las dos organizaciones se unieron para colaborar en la instalación de paneles solares. Durante tres días, 14 de los estudiantes del GJD (incluidas tres mujeres) instalaron 10 paneles solares en el nuevo espacio de trabajo de COFEPROAL en Togopala, bajo la supervisión de un técnico de la empresa Solaris, proveedora de los paneles solares. A pesar de la lluvia durante la instalación, los jóvenes demostraron el conocimiento y las habilidades que adquirieron en el curso, así como su espíritu de cooperación, solidaridad y compromiso con la COFEPROAL y entre ellos.

Uno de los estudiantes expresó lo siguiente: “Fue una gran experiencia; no es lo mismo hacer la instalación en una tabla de práctica que para un proyecto de gran escala como este. Esto reforzó nuestros conocimientos en aspectos técnicos como la inclinación que deben tener los paneles”. Para algunos de los jóvenes, esta fue la primera vez que se trasladaron fuera de sus comunidades y la primera oportunidad de conocer gente indígenas de Lenca. Ellos adquirieron una visión más amplia de su país, perfeccionaron sus habilidades de trabajo en equipo y participaron en una actividad de desarrollo social. Quizá lo más gratificante fue ver cómo se iluminaron los rostros de las mujeres en su planta de producción. Uno de los estudiantes manifestó: “Fue un gran honor ayudar a personas de bajos recursos que necesitan electricidad para mejorar sus condiciones de vida”.

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Las mujeres asociadas a COFEPROAL producen tejidos y los venden para suplementar los ingresos de sus familias.

Teniendo en cuenta que en Togopala no hay electricidad y que los únicos paneles solares que hay son de baja capacidad, la instalación fue muy importante para la COFEPROAL y sus miembros.  Ahora pueden trabajar de noche e incorporar máquinas de coser para aumentar la variedad de productos y dar los detalles finales con mayor rapidez. Con el tiempo, al expandir y modernizar su producción y satisfacer la demanda, sus ganancias serán mayores y más consistentes durante todo el año. 

Esto también beneficiará a toda la comunidad de Togopala. COFEPROAL planea ofrecer un servicio para cargar teléfonos celulares a una tarifa nominal, lo cual facilitará la comunicación, al igual que la compra de un refrigerador para expandir el inventario de su pequeña tienda. Con la venta de productos de gran demanda, como queso y bebidas frías, los miembros aumentarán los ingresos de la organización, y podrán usar esos ingresos para cubrir costos operativos e invertir en materiales.

Un miembro de la COFEPROAL expresó el impacto de los jóvenes del GJD en la comunidad: “Se nota su interés por ganar experiencia y su deseo de adquirir nuevos conocimientos”. Las mujeres estaban emocionadas porque la instalación se llevó a cabo sin problemas y el sistema está funcionando. “Esto mejorará la comunicación y fomentará el uso de tecnología en la comunidad”, expresó uno de los miembros de la comunidad. Las mujeres confían en que el sistema aumentará los ingresos de la cooperativa y mejorará la calidad de vida de sus miembros. 


* Sarah Stewart  es representante de la Fundación Interamericana para Honduras  

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