De un vistazo

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La Fundación Interamericana, organismo autónomo del gobierno de los EE.UU., fue creada por el Congreso en 1969 para canalizar la asistencia para el desarrollo directamente a sectores pobres organizados de America Latina y el Caribe. La IAF esta cumpliendo su mandato al responder con donaciones a las ideas más creativas de autoayuda recibidas de grupos de base y organizaciones no gubernamentales en respuesta a su convocatoria anual. También favorece la formación de alianzas entre organizaciones comunitarias, empresas y los gobiernos locales dirigidas a mejorar la calidad de vida de los pobres y fortalecer prácticas democráticas. 

La IAF esta regida por un consejo directivo nombrado por el presidente de los Estados Unidos y confirmado por el senado estadounidense. El presidente de la IAF, nombrado por el consejo, sirve como ejecutivo, administrando 47 empleados en sus oficinas en Washington, D.C.

Misión

Según el capítulo IV, sección 401(b) de la Ley de Asistencia Exterior del 1969, el estatuto que crea la IAF, “el propósito de la fundación, principalmente en cooperación con organizaciones privadas regionales e internacionales, será:

  1. fortalecer los lazos de amistad y entendimiento entre los pueblos del continente;
  2. apoyar iniciativas de autoayuda destinadas a ampliar las oportunidades para el desarrollo individual;
  3. estimular y sostener la participación efectiva y cada vez más amplia de la gente en el proceso de desarrollo;
  4. alentar el establecimiento y el crecimiento de instituciones democráticas, privadas y gubernamentales, compatibles con los requerimientos individuales de las naciones soberanas de este continente”.

Resultados

El enfoque de la IAF, en algún momento considerado como algo experimental, es cada vez más recomendado como la manera más efectiva para mejorar la calidad de vida en comunidades marginadas.

Desde 1972, la IAF ha otorgado unas 5.000 donaciones valoradas por encima de los US$680 millones. Las donaciones de la IAF, en su mayoría, apoyan actividades para la generación de ingresos y mejorar condiciones de vida. Los donatarios promueven prácticas agrícolas lucrativas, microempresas y empresas comunitarias y proveen capacitaciones necesarias para obtener empleos bien renumerados; ofrecen acceso al agua, a los servicios públicos y a viviendas adecuadas, permitiendo a las personas el canalizar sus energías en trabajo productivo.

Al otorgar sus donaciones para el desarrollo, la IAF trabaja para asegurar la participación de pueblos indígenas, afrodescendientes, a personas con discapacidad y otros grupos marginados y alienta su inclusión en procesos políticos y sociales. Al apoyar las mejores ideas que surgen de la región, el programa ha fortalecido una estructura vasta de grupos comunitarios y organizaciones no gubernamentales que se ha transformado en un canal efectivo y transparente para la asistencia exterior productiva. Juntos, la IAF y sus donatarios han beneficiado a cientos de miles de familias pobres en comunidades del hemisferio. Leer más