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El alcance global de la filantropía comunitaria

Gabriela Boyer*

By Inter-American Foundation on Comment

La primera vez que los interesados se reunieron para una cumbre mundial sobre el movimiento de las fundaciones comunitarias a nivel global fue en el 2004, en Berlín. Hubo 162 participantes, filántropos comunitarios y las organizaciones que los apoyan, junto a investigadores académicos, representando a 33 países en esa histórica reunión realizada con la finalidad de examinar los problemas actuales y futuros que enfrentan las fundaciones comunitarias. Un miembro del personal de la Fundación Interamericana (Inter-American Foundation, IAF) también estaba presente junto a un puñado de líderes de fundaciones comunitarias de Latinoamérica.

Aunque había pasado más una década desde esta modesta reunión, cuando aterrizamos en Johannesburg en diciembre de 2016 para el seguimiento de la reunión sobre este tema, estaba claro que la idea se había expandido. O mejor dicho, como indicó Karen Yarza, exdirector de un socio donatario de la IAF con sede en México: “Qué diferencia han hecho 12 años”.  

Participants

Marcy Kelley,  de la IAF (la segunda desde la izquierda), con Bernie Dolley del Ikhala Trust y 
algunas señoras de Zanoncedo.

La última Cumbre Global sobre Filantropía Comunitaria con el hashtag #ShiftThePower (#CambiaElPoder) reunió a 360 participantes de 62 países en tres días de plenarias y sesiones más pequeñas muy activos. Yarza compartió su opinión en una de estas pequeñas reuniones organizadas por la IAF, con socios donatarios, actuales y antiguos, de Brasil, México, Uruguay, Haití y Costa Rica.

“Aquí en Johannesburg vemos que estamos 35 líderes de Latinoamérica, la IAF, la fundación C.S. Mott Foundation y el personal de la red de fundaciones Community Foundations Leading Change [...] tenemos redes a escala regional y nacional, y mucho para contribuir con Norte Global (como redes de fundaciones)” comentó Yarza.

poster

Movimiento global a escala local
Organizada en base a los Ocho Pilares del Buen Desarrollo, la Cumbre se enfocó en trasladar la filantropía hacia el desarrollo centrado en las personas; y conducir a una amplia gama de instituciones filantrópicas y de desarrollo a trabajar en conjunto. El mensaje alcanzó una audiencia de más de 35,8 millones, por medio de plataformas de medios de comunicación social como Twitter, de acuerdo al Fondo Global para Fundaciones Comunitarias (Global Fund for Community Foundations, GFCF), el organizador, un socio donatario de la IAF, además de ser el anfitrión de la conferencia. En un punto, el GFCF indicó que el hashtag #ShiftThePower era tendencia en Canadá, Kenia, y Sudáfrica.

El mensaje general era claro: la filantropía comunitaria es un movimiento en crecimiento alrededor del mundo. James Joseph, embajador de Estados Unidos en Sudáfrica en la década de los 90, enfatizó que la filantropía comunitaria incluye la justicia social e integra los principios fundamentales como lo son, un fuerte capital social, intelectual y relativo a la reputación, priorizando los activos locales y generando capital financiero local. Estos temas repercutieron entre nosotros porque recientemente la IAF priorizó la movilización de los activos comunitarios como prioridad estratégica.

Al otro lado del mundo, la Cumbre Global sirvió como un buen recordatorio de nuestra propia historia en el financiamiento de la filantropía comunitaria en Latinoamérica y el Caribe. El mensaje de desarrollo en progreso ha sido parte del ADN de la IAF, desde su creación en 1969. En la década de los 90, la IAF se aventuró con el fortalecimiento de las instituciones filantrópicas indígenas con donaciones otorgadas para las fundaciones comunitarias mexicanas en los estados de Oaxaca y Guanajuato. En un principio, la IAF financió estas fundaciones comunitarias, no solo porque eran instituciones filantrópicas, sino también porque tenían una fuerte presencia, raíces locales y promovían el desarrollo local en los sectores gubernamentales y empresariales. 

La IAF, entonces, se unió a otros contribuyentes internacionales en México para financiar al  Centro Mexicano para la Filantropia y así, establecer y fortalecer las fundaciones comunitarias en ese país. Esto trajo como resultado más recursos para el desarrollo en progreso, nuevas conexiones, mayor alcance hacia organizaciones de base y el comienzo de un movimiento de la filantropía comunitaria en México, el cual constituye hoy en día una red de 15 fundaciones locales.

Las instituciones filantrópicas en Latinoamérica no solo se han desarrollado en México. La IAF apoya a muchas de estas organizaciones, por ejemplo, una asociación en Costa Rica que recauda fondos a partir de visitantes y negocios locales que financian pequeñas donaciones para apoyar las iniciativas centradas en la comunidad. Otras incluyen un  grupo en Brazil Brasil que enlaza Organizaciones No Gubernamentales (Non-Governmental Organizations, NGO) con iniciativas sociales de desarrollo, y la primera fundación en Uruguay que administra un pequeño fondo de donaciones y motiva la participación comunitaria en los programas. Estas fundaciones comunitarias han compartido sus experiencias, y algunas se han embarcado en proyectos conjuntos. Un grupo selecto tenía un papel activo en la Cumbre Mundial.


Un grupo de niños expresa el mensaje social mediante la danza.

Nuestros primos en Sudáfrica
Nuestro viaje a Sudáfrica incluyó una visita a dos donatarios de la C.S. Mott Foundation. Uno de ellos, el Ikhala Trust, abraza el enfoque del desarrollo comunitario basado en recursos, una práctica discutida y destacada en la Cumbre Mundial. Bajo el principio rector “comienza con lo que tienes; construye con lo que sabes,” Ikhala Trust capacitó a 130 organizaciones y financió alrededor de 20 de estas entre el 2015 y el 2016. Bernie Dolley, una mujer de inagotable energía y contagioso entusiasmo, y su apasionada colega, Vuyokazi Sanzana, nos invitaron a Idutywa, en el Cabo del Este de Sudáfrica, para visitar Zanoncedo, una organización centrada en la comunidad (para acudir con asistencia).

Zanoncedo proporciona atención domiciliaria para aquellos con VIH SIDA, ofrece programas de desarrollo para jóvenes y promueve la seguridad alimentaria en las áreas rurales mediante el cultivo de jardines vegetales. Trust capacitó al personal de Zanoncedo en el uso de los recursos básicos para el desarrollo comunitario. Mandiesa Dukashe, fundadora de Zanoncedo, se casó a la edad de 19 años y se divorció poco después. Mandiesa contrajo HIV de su primer esposo y entonces, dedicó su vida a los tratamientos para el HIV/SIDA y a contribuir con el mejoramiento de su comunidad.

La comunidad nos dio la bienvenida con canciones y bailes. Los niños y jóvenes adolescentes comunicaron mensajes de cambio social como diciéndole “no” al matrimonio prematuro por medio del baile. Una niña bailó con un niño y rechazó una propuesta de matrimonio dramatizada con una bofetada teatral. La visita a Sudáfrica nos recordó la importancia de construir redes en todos los continentes. 

Conservar el impulso
Regresamos de esta conferencia con un entendimiento más claro sobre cómo promover y apoyar el desarrollo de la filantropía comunitaria alrededor del mundo, y deseamos que el mundo no tenga que esperar otra década más para discutir más sobre el tema. Afortunadamente, en Latinoamérica el impulso para el empoderamiento de contribuyentes con base local ya está establecido. En julio, el GFCF y la IAF se reunieron en Uruguay con defensores y líderes filantrópicos por todo el hemisferio, para pensar en una plataforma en común para la filantropía comunitaria en Latinoamérica. En los próximos meses y años, estaremos trabajando con nuestros socios para un impulso más profundo.

Por medio de un acuerdo de cooperación, la IAF y el GFCF están apoyando actividades para capacitar, fortalecer e interconectar las fundaciones comunitarias y fondos sociales de Latinoamérica y el Caribe, permitiéndoles aprender y aplicar mejores métodos en instituciones similares en otras regiones. Estamos realizando actividades de aprendizaje orientado a la acción e investigación en la movilización de recursos locales y mejores prácticas de gobierno y concesión de donaciones, para contribuir a una agenda regional más amplia sobre la filantropía comunitaria.

De alguna forma, la construcción de redes se vuelve tan importante como el financiamiento. A esto, Yarza le hizo eco durante la conferencia cuando dijo: “Podemos agradecerle a la IAF y la C.S. Mott Foundation, no solo por sus donaciones, sino también por sus conexiones.” Esto también demuestra que las contribuciones de pequeñas agencias donantes como la IAF pueden ser de gran valor. Esto fue más que evidente, ya que la audiencia del seminario de más de 350 personas, clasificó a la IAF como una de las cinco mejores organizaciones a escala mundial que proporcionan apoyo técnico, investigación y análisis de políticas, y defensa en el campo de la filantropía comunitaria.

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Gabriela Boyer, representante de la fundaciôn para Nicaragua.

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